sábado, 21 de noviembre de 2015

Para cambiar al mundo: una idea y alguien que te ayude



Creo que fue en una película sobre WikiLeaks  ,donde escuche la siguiente declaración:  “Si tienes una idea puedes cambiar el mundo, pero necesitas a alguien que te ayude”

Una gran verdad, no podemos lograr el éxitos en nuestros proyectos sin un buen equipo que nos acompañe. Es por ello que tanto en nuestros trabajos como en la vida social, es fundamental el criterio de  selección que tengamos a la hora de elegir el núcleo de personas que construirá con nosotros.

Algunos líderes de organizaciones sugieren la formula CCQ,  para seleccionar la gente que debe trabajar con nosotros. De acuerdo a esto las características fundamentales deben ser: Carácter – Capacidad – Química.

Con esto se entiende que deben ser personas firmes en los momentos de turbulencia, conocedores del trabajo que se desempeña y con habilidades claves; personas que te inspiren total confianza, que te puedas llevar bien con ellos a nivel profesional y personal, si no hay esa conexión hacia ti, tampoco la habrá hacia el proyecto.

Si partimos de estas características, como filtro para la selección de nuestro equipo,  evitaremos  tener menos GME ,y más GMI, en nuestro entorno. Estos representan dos grupos de personas:

Los GME. (Gente Muy Estresante).  Pueden comprometer la estabilidad y tranquilidad del proyecto u organización. Suelen ser conflictivos, se pelean con todo el mundo, amenazantes, no son de fiar, porque tienen su propia agenda.


Los GMI (Gente Muy Inspiradoras) Son personas que cuando las cosas no andan bien, saben inyectarte una dosis de optimismo, y en momentos estresantes pueden ver claro  aquello que parece oscuro, rodearse de ellos en el equipo de trabajo y en las amistades es muy gratificante, con ellos reducimos el riesgo de  atascarnos con personas problemas.

Esta gente inspiradora no suelen estar lejos, solo hay que saber observar. Ve por ellos.

Saludos y feliz fin de semana

jueves, 19 de noviembre de 2015

Comentando el libro de Henry Hernández: Nada existe sin un paso previo.

Comentando el libro de Henry Hernández: Nada existe sin un paso previo.: Si te cuentas entre los que aún no les llega el éxito esperado, pero que no están dispuestos a dejar tan importante asunto al azar; sin...

Nada existe sin un paso previo.



Si te cuentas entre los que aún no les llega el éxito esperado, pero que no están dispuestos a dejar tan importante asunto al azar; sino que entienden que deben descubrir pronto, una vía segura para lograrlo; te invito a considerar la reflexión de hoy. Nada existe sin un paso previo.

¿Qué es lo que vas a hacer para que lo que te propones ocurra?, ¿Cómo puedes provocar ese acontecimiento?,  ¿Cuál es tu responsabilidad inmediata con tu sueño, empresa, o proyecto de vida?; ¿Qué idea tienes para posicionarte al nivel que aspiras?

Sea cual sea tu realidad,  ese algo que te ayudará a marchar hacia adelante, se llama ingenio.

El ingenio es esa capacidad de re-diseñar, reinventar y de innovar, para que lo que no está funcionando, llegue a ser productivo. Capacidad que todos tenemos para buscar soluciones y crear nuevas cosas.

Dedica un tiempo a la reflexión, a sopesar alternativas, a buscar la idea creadora. Dios nos dotó de imaginación y debe dársele un uso productivo. El pensar de manera determinada ayudará a la producción de esa idea innovadora,  a la solución del problema que posiblemente te tiene atascado, o a encontrar la fórmula para tu invento.

Todos poseemos la capacidad creadora, dada por Dios, para traer a la existencia nuevos métodos, sistemas, objetos y demás cosas útiles.

El ingenio puede producir el acontecimiento, el producto, el hecho, la innovación, la  invención y te ayudará a enfocar la realidad de un modo distinto.

Hay algo que debes hacer si quieres ver a ese proyecto realizarse. Pero, ¿qué es eso?, pues descubrirlo es tu tarea. Desarrolla el ingenio.

Saludos

miércoles, 18 de noviembre de 2015

UNA PERSONA ASERTIVA


Hola a todos. Por acá de nuevo,con ustedes.  Mientras le hago una revisión al libro, para una segunda edición, esta vez no digital, sino en papel;  abordaré temas diversos, del diario vivir,  que contribuyan a la reflexión y de ser posible te impulsen  a  compartir tu opinión.

Hoy mientras me desplazaba en el metro de Panamá, conocía  a dos personas maravillosas, una de ellas, un hombre con una prótesis que reemplazaba su brazo derecho, que abordó el tren con una voz suficientemente fuerte para hacerse notar, pero no tan exagerada que molestase. A su entrada anunció: ¡discapacitado!  de inmediato me levanté y le cedí el puesto, al igual que la otra dama que iba al lado y que es la segunda persona de quien les hablo, sobresaliente por su amabilidad.

Acto seguido la persona entabló una conversación que giró,  al principio, y de manera humorística, sobre su dificultad de levantar sobre todo, ciertos especímenes, con una prótesis,  y luego en torno a la necesidad de agregarle un nuevo vagón, al medio de trasporte que a las horas pico se congestiona.

Les menciono que era una persona distinta,  porque a mi manera de ver, es un claro reflejo del tema que hoy quiero comentarles, me refiero a la asertividad. Hay tres cosas que hizo esta persona, que ilustra el proceder de una persona asertiva:

Exigió su derecho con firmeza, pero no fue chocante, ni grosero, mucho menos agresivo. La persona asertiva sabe exigir cuando sus derechos son vulnerados, pero sin menoscabo del otro; un ejemplo de esto, sería,  si recibes un mal servicio, o compras algo, y posteriormente compruebas que te lo entregaron en mal estado, o dañado, vuelves a la tienda o comercio y exiges el reembolso del dinero, o reparación del artefacto, pero lo haces con un trato amable. La persona no asertiva sencillamente diría, no importa yo lo arreglo, o dice,  me salió mal, que le vamos a hacer; asumiendo así una exagerada pasividad en perjuicio de sus finanzas. 

La asertividad nos sirve para llevar una vida sin sentirnos atropellados por otros,  y además, para saber reclamar nuestros derechos, sin violencia. En el caso señalado, la persona sin agraviar a los demás, exigió la silla que por su condición física le corresponde, .

Entró con una buena actitud y la mantuvo durante el recorrido. En ningún momento renegó de su incapacidad, aun cuando habló de ella, ni mostró sentirse inferior porque le faltaba un brazo. Al no hacerlo la atención se dirigió hacia otras partes de su personalidad, en este caso, al hecho de que era un buen conversador. Como ustedes saben, mientras más escondemos alguna imperfección más visible se hace. Tampoco le oí culpar a otros por su dificultad.

La actitud positiva es la carta de presentación de una persona asertiva,  y suele generar un ambiente alegre y contagioso a su alrededor. Por momentos me percaté que esto estaba ocurriendo, los rostros cansados de algunos se tornaron más expresivos y atentos a lo que este hombre decía, parecía que le transmitía una sensación de amistad,  pese a ser un verdadero desconocido.

En tu vida personal y laboral, tu actitud hará la diferencia. Una buena, le dará valor agregado a quienes te rodean y acompañan;  una pésima actitud, ahuyentará a las personas y  te hará foco de innumerables problemas, es por eso que una persona asertiva de caracteriza por una actitud positiva.

Valoró a su entorno mediante la comunicación. El ser retraído, evasivo, o poco comunicativo, nos priva de obtener algunos logros. Es verdad que la vida moderna nos hace desconfiar de todos, y que factores culturales promueven mantener distancia, pero para alcanzar  nuestros objetivos;  tal como he mencionado en otros post, el factor determinante es la gente. Así que una persona asertiva se enfoca en aprender a conocer a los demás, y a relacionarse con ellos, bien sea porque le gusta interactuar con sus semejantes, o porque es una importante forma de echar adelante sus proyectos.

Saludos. Nuevos retos te esperan, practica la asertividad.

Me gustaría saber tu opinión, por favor escríbe a:  henryhescritor@gmail.com

lunes, 19 de octubre de 2015

Planifica, no dependas de tus estados de ánimo


Los estados de ánimos son tan cambiantes que podemos acostarnos con deseos de abarcar el mundo, y a la mañana siguiente no tener ganas siquiera de levantarnos de la cama para asumir la cuota de trabajo y responsabilidad que para ese día nos corresponde.

El tedio y la fatiga pueden causarnos dificultad a la hora de querer avanzar, sobre todo si nos aburre la monotonía, pero si hacemos pequeños cambios y ajustes, no tenemos porque retrasar nuestra labor; no necesariamente tenemos que trabajar en desarrollar una idea nueva e inspiradora, podemos repasar algo en lo que hemos estado trabajando últimamente,  retomar una tarea inconclusa, hacer llamadas pendientes, u organizar un poco. Un ligero cambio nos hará mucho bien a la hora de andar con los ánimos bajos. Repasar nuestros objetivos puede ser combustión  para despertar la llamita de la realización nuevamente.

La idea es que cada día nos ajustemos a una programación, no importando que no nos encontremos con ganas de hacer nada.

Se supone que todo emprendedor tiene un compromiso autentico consigo mismo y con la labor que realiza, que va mas allá de los desganos físicos y emocionales, por tanto debe proyectarse a pesar de los cambios hormonales, o de otra índole.

El trabajo es la pieza fundamental de tu proyecto, y  gracias a tu persistencia  verás continuo avance.

Tus estados de ánimo pueden ser tus peores enemigos y saboteadores, sobre todo si atraviesas alguna crisis. En medio del estrés y la pereza responde siendo diligente.

Si se trata de componer una canción, un diseño de moda, una presentación publicitaria,  o lo que sea tu proyecto, añádele cada día un nuevo esfuerzo, aunque no estés en las mejores condiciones emocionales para hacerlo, ajústate a tu programación diaria y no tendrás que dar carreras de última hora, o ver que te estancas en tu proyecto.

Saludos, nuevos retos te esperan. No trabajes por estado de ánimo, trabaja porque sigues una programación.

P.D Aquí llamamos emprendedor al que va tras su sueños, no importando que tan grandes o pequeños sean, ni el nivel  desarrollado, basta con que este ocupado en lo que le apasiona


jueves, 15 de octubre de 2015

Errores y equivocaciones



Dice un refrán popular: “unos se equivocan algunas veces, otros viven equivocados”.  Pertenecer a la segunda categoría sería una catástrofe, mientras que de la primera no es posible escaparse, ya lo dice otro refrán,  “errar es de humanos”.

Muchas veces consideramos que una cosa es correcta, pero esta es falsa. Y sin proponernos estamos cometiendo un grave error.

Hay quienes cometen un error tras otro, y no se detienen a rectificar creyendo que perderían su posición de autoridad.  También sucede cuando si alguien se empeña en seguir en una posición para la que no se es competente.

Los errores tienen un alto costo,  y siempre queda la incertidumbre si es más rentable prescindir de la persona que lo comete, o seguir usando sus servicios con la esperanza que lo sucedido le haya aportado mayor madurez y pueda manejar la misma situación con mayor maestría y cuidado en el futuro. Esto suponiendo que quien lo comete es un subordinado.

Dependiendo de cuál haya sido el error y el alcance de lo afectado. Se puede convertir en la persona más costosa de nuestro proyecto y despedirlo en tales circunstancias sería por una lado una pérdida de personal en el que se ha invertido;  y por otro quizá a partir de ese momento se convierta en alguien de sumo valor para la empresa o proyecto por los cuidados que tendrá a partir de ese momento de no cometer los mismos errores y de ayudar a otros a evitarlos.

Los errores y equivocaciones se cometen en todas las facetas de la vida, y quienes van tras sus sueños deben estar conscientes de ello.

La sensación que se produce en nosotros afecta nuestra autoestima: Cuando por error dañamos a alguien o a algo, nos embarga un sentimiento de culpabilidad y de recriminación, por la torpeza con que hemos cometido tal acción.

Hay quienes tratando de enmendar sus errores se hunden más, por lo que dicen y hacen,  cuando solo una actitud humilde de reconocimiento y rectificación bastaría para arreglar la situación.

¿Qué has hecho por error que puso en riesgo la estabilidad de tu proyecto, tu familia y tu futuro? ¿Hay algo que puedes hacer al respecto? Muchas veces la soberbia no nos permite parar a tiempo y decir las cosas no están saliendo como esperaba, hay algo que estoy haciendo mal y lo debo corregir.

Siempre hay oportunidad para rectificar y la tuya  puede ser hoy

Saludos, nuevos retos te esperan, Enfrenta tus errores.




miércoles, 14 de octubre de 2015

¿Y si fuera al revés?


A veces nos ponemos reacios a actuar en cierta dirección porque creemos que es una estupidez hacerlo de esa forma, pero hay cosas que funcionan al revés, solo si se hacen de esa manera resultan.

¿Ocasiones que  debería ser al revés?:

Cuando se quiere tener todos los problemas resueltos para empezar un proyecto, en lugar de empezar el proyecto para solucionar los problemas.

Si tienes miedo, no tienes que esperar que desaparezca para poder actuar, la formula es actuar a pesar del miedo.

Pensamos que cuando alcancemos el sueño nos sentiremos bien con nosotros mismos, en realidad tenemos que sentirnos bien antes de obtener nuestros sueños, sino solo seremos parte de la lista de casi triunfadores, que tienen éxito en un área de su vida, pero desdichados en las otras.

Considerar que porque se es frágil, se debe esperar hasta ser fuerte para emprender ciertas acciones. Si te sientes débil físicamente, no puedes esperar estar fuerte para empezar a ejercitarte, es a través de los ejercicios aunado a un régimen alimenticio que te ayudaran a estarlo. es igual para las demas áreas.

Creemos que si controlamos nuestros pensamientos, tendremos nuestros sentimientos bajo control, pero es al revés, si controlamos como nos sentimos, controlaremos nuestros pensamientos.

Esperamos sentir un impulso para actuar, cuando en realidad debemos actuar para sentirlo.

En el campo de la fe las cosas funcionan de esta manera,  primero tienes la certeza y convicción de obtener; es un sentimiento anticipado. Muchas veces nos autosaboteamos porque no creemos que vendrá lo que estamos esperando.

Por lo general nos movemos en círculo: Te sientes mal,  no haces nada, y como no  haces nada, te sientes mal.  El uno alimenta al otro y se crea un círculo vicioso.

El emprendedor es una persona que explora todo tipo de posibilidades y no se cierra a los cambios, ni a aquello que le parece nuevo, distinto.

Saludos, nuevos retos te esperan.  Haz triza tus círculos viciosos.